////// Año IXº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

sábado, 6 de diciembre de 2014

PASÓ EL TIEMPO, Y NADA MÁS...


Llevamos algunos meses sin actualizar nuestro blog, pero la realidad nacional es tan estable –muy más allá de su diaria turbulencia-, que volvemos y lo encontramos todo igual: el gobierno que gobierna, y la oposición que se opone sin tener nada que poner.
Satélite histórico del peronismo, el antiperonismo gira a su alrededor, y en el vacío.

LOS UNOS Y LA NADA





Pasó el tiempo y muchas cosas, y nada al mismo tiempo. O sí, pero en hondura, no en dirección.
El arco opositor –para llamar de alguna manera al lazo invisible cada vez más visible que une a la oligarquía terrateniente, la timba financiera internacional, las metástasis de la dictadura, los sectores más reaccionarios de las Fuerzas Armadas y la Iglesia, y coronando la operativa, el monopolio mediático Clarín-La Nazión-, sigue a la deriva, disparando a ciegas entre contradicciones profundas y de las otras; corroído por el propio descrédito que supieron conseguir, rascando minucias en la coyuntura inocuos por pueriles, sin propuesta ninguna, sin convocatoria popular, sin representación real, sin ideas, a la deriva. A lo lejos oímos el ruido de rotas cacerolas… pero ya muy a lo lejos. Como agotadas de llamar a nadie.
Del otro lado, el gobierno, Cristina, vapuleada, agraviada, insultada, pero afianzada, arriba al final de su segundo mandato –tercero del modelo que encarna-, más fuerte, o no menos fuerte, que en los días previos a las PASO de 2011, cuando los medios del miedo auguraban seguros su desastrosa derrota. Y todo lo contrario los esperó en los hechos.
Ya entonces -después del Huracán Cristina de las últimas presidenciales-, nos preguntábamos con sincera intriga por qué Clarín –lo que es, supone y oculta- insistía con una estrategia que tan tristes resultados le había dado.
Agravios, mentiras, insultos, todo terminó en la victoria aplastante de CFK, pero ellos siguieron igual. Como aturdidos por la derrota. Como Hitler en su sótano de Berlín, desplegando tropas que ya no existían.
Pasó el tiempo y muchas cosas, y nada al mismo tiempo. O sí, pero en hondura. El gobierno profundizó su acción, no traicionó su dirección. Insistió irreductible en su política inclusiva, reforzó planes sociales, enfrentó a los fondos buitres y les puso el pecho; en un gesto de incuestionable soberanía, encabezó una avanzada internacional que rápido tuvo el apoyo de la Asamblea de las Naciones Unidas; y ahora también va detrás de los grandes fugadores de riqueza, los intocables de siempre, que ya no lo son, y ahí la rabia, que crece y desespera. Tal vez por eso, superficial y fútil, la oposición se hunde en esa misma hondura ajena.
“La oposición es un océano de un centímetro de profundidad”, no pudimos precisar al autor de la sentencia, alguien nos dijo que era Aníbal Fernández. A quien fuera, salud. La oposición es un océano de un centímetro de profundidad. Y sin embargo, en su impericia, en ese mínimo centímetro, va y se ahoga.
Sin proyectos, sin candidatos definidos, sin consistencia ideológica, adoptando la forma del programa que los invita, incapaces todos juntos de llenar un almacén de barrio; a las patadas y entre traiciones mientras se acusan de narcos y de golpistas (ellos mismos, sí, qué risa); las presidenciales de 2015 se les vienen encima y los encuentra así: abrazados a los mismos medios que insisten con la misma estrategia que ya fracasó.
La gran cuestión cruza la historia como un tren de dudas. Durante los 18 años que fueron de 1955 a 1973, el peronismo –Perón- estuvo proscrito, incluso prohibido su nombre (La Nazión lo llamaba “el tirano depuesto” -porque llamaba “libertadores” a los asesinos del bombardeo contra la gente en Playa de Mayo-); se quemaban sus fotos, ni en chiste se lo mencionaba, se decía “el que te jedi”, se lo barrió de la historia, se le adjudicaron desde los medios y las escuelas, todos los males argentinos; y para mejor, o peor, durante esos 18 años, el antiperonismo articulado –de izquierda a derecha- contó con todo el apoyo y la subvención de los grandes bancos extranjeros, de los grandes monopolios, del Departamento de Estado, de la Santa Sede, de la Sociedad Rural, y por efecto simpatía, de las Fuerzas Armadas. Y 18 años después lo fueron a buscar porque entre todos y con tanto, en tanto tiempo, no pudieron resolver un pomo.
Es el eterno problema del antiperonismo. Como es anti, por su propia naturaleza, sólo puede destruir, y cuando ya lo destruyó todo… tiene que llamar al que construye para poder romper de nuevo.
Pasó el tiempo y muchas cosas, pero… 


Plaza de Mayo, 16 de junio de 1955.

sábado, 22 de marzo de 2014

VERANO DEL 14: CIEN AÑOS NO ES NADA…


Senadores norteamericanos exigen a la FIFA expulsar a Rusia del Mundial de Brasil, en tanto parlamentarios rusos le piden a la FIFA que mejor expulse a los Estados Unidos. En simultáneo, tropas prorrusas ocupan otras dos bases militares en Crimea, los heridos y los muertos suman y siguen, y Obama, Putin y la Merkel, cambian ironías, amenazas y manotazos. China, apenas, como ajena, busca un avión perdido.


LOCOS DE LA GUERRA




Infantiles y feroces como dementes peligrosos –mientras las tropas rusas ocupan otras dos bases ucranias en Crimea, y los primeros muertos suman y siguen-, senadores norteamericanos le pidieron a la FIFA que expulse a Rusia del Mundial de Brasil, y en reciprocidad diplomática, senadores rusos le pidieron a la FIFA que expulse a Estados Unidos del Mundial de Brasil. Infantiles, feroces, peligrosos.
Los dos senadores norteamericanos –Mark Kirk y Dan Coates, a la sazón republicanos-, le escribieron a Joseph Blatter: “Tras la ocupación militar de un territorio de Ucrania, solicitamos a la FIFA que excluya a Rusia el mundial y le retire la organización de la Copa del Mundo de 2018”.
Los parlamentarios rusos, por su parte –Alexander Sidyakin, y Michael Markelov, en carta con membrete oficial del parlamento que preside Vladimir Putin-, le exigen al mismo Blatter, que “A la luz de las agresiones de Estados Unidos contra varios estados soberanos como Yugoslavia, sin una razón particular; Irak y Libia, alegando la búsqueda de armas químicas, el intento de invadir y ocupar Siria y los numerosos casos de violación de los derechos humanos alrededor del mundo revelados por E. Snowden, solicitamos respetuosamente que convoque una reunión de urgencia de la FIFA para tratar la expulsión de los Estados Unidos de su organización y la exclusión de su selección del próximo Mundial de Brasil”.
Rusos y norteamericanos, eso sí, coinciden en recordarle al ahora apretado Blatter, que por razones similares se excluyó a Yugoslavia de la Eurocopa del 92 y del mundial del 94. Entonces un distendido Blatter no tuvo problemas en justificar la decisión diciendo que  “no es bueno mezclar política y deporte, pero la FIFA tiene que respetar las decisión de Naciones Unidas”.
En la semana el gobierno norteamericano bloqueó los fondos de más de 30 funcionarios rusos, exceptuando a Vladimir Putin, en respeto –o por temor- a su estatus de jefe de estado. Inmediatamente, el gobierno ruso bloqueó fondos de funcionarios norteamericanos. Uno de ellos, un senador, lamentó por Twitter “ya no poder pasar mis vacaciones en la Siberia”. Putin, a su vez, aprovechó la eximición para considerar públicamente depositar su salario en un banco de Nueva York. Qué graciosos todos.
Mientras se escriben estas líneas, sábado 22 de marzo, tropas rusas ocupan otras dos bases crimeas que eran de Ucrania, como toda la Crimea, pero ya tampoco.
Un comunicado del Ministerio de Defensa ruso informa a su vez que de los 18 mil soldados ucranios apostados en Crimea, “sólo dos mil han manifestado su voluntad de ser repatriados”. El resto –chocho- se unió al ejército ruso.  
La Unión Europea y los Estados Unidos –a quienes de aquí en adelante llamaremos Los Aliados (las cartas ya están sobre la mesa)- se esfuerzan por mostrarle los dientes a Rusia… pero más de una vez el gesto bravío degenera en la mueca de una trémula sonrisa. El gas, recuerdan. El gas ruso.
Hoy la UE produce el 6 de la energía mundial, pero consume el 14. La diferencia es dependencia.
En 2002 el gas ruso representaba el 45 por ciento del gas importado por Europa. En busca de nuevos proveedores, en 2012 por primera vez Noruega lideró las exportaciones de gas a la UE, pero en 2013 Rusia volvió al primer puesto con el 30 por ciento.
Angela Merkel, con determinación germana, avisó ayer que Estados Unidos podría ser un nuevo proveedor de gas para Europa. Pero al toque admitió que eso llevaría a la creación de una red de regasificadores, que hoy no sólo no existe, sino que llevaría muchos años construirla.
Hay quienes intentan restarle dramatismo a la situación recordando que el gas no representa sino la tercera parte de la energía europea. Pero a muchos la reflexión no les sirve de nada.
Más del 50 por ciento del gas que consume Alemania viene de Rusia; el 100 por ciento del que consume Finlandia viene de Rusia; como el 93 por ciento que consume Eslovaquia; o el 83 de Polonia, el 82 de Hungría y el 80 de Grecia. Por ejemplo.
Por todo eso y más, Angela Merkel, mientras consideraba a los Estados Unidos como un futuro posible proveedor de gas, confió expresamente en que Rusia no cerrará la canilla de su gas, “porque aún en los momentos más difíciles de la Guerra Fría, Moscu supo cumplir con sus compromisos con la UE”.. Y así su rudo intento por mostrar los dientes, degeneró en esta triste sonrisa lastimosa.
Como quien desespera entonces con un pomo de carnaval frente el gran incendio, en pos de resolver la energía continental en 24 horas, comisiones carísimas de funcionarios lerdos apuran ahora reuniones inútiles, o cuyas conclusiones, tardías cuando no trágicas, alucinan soluciones para un futuro que aún inmediato, no deja de resultar lejano… Que traer gas licuado de Estados Unidos, que reducir el consumo un poco más, que extraerlo de África, que echar a la chimenea todos los muebles…
Recién comienza la primavera en Europa, pero el invierno volverá sin faltas cuando acabe el verano. ¿Y entonces?... ¿Las bravuconadas y las ironías que hoy cruzan Obama y Putin, las amenazas de la Merkel y sus reugos, el avance de las tropas rusas, habrán terminado?... ¿Todo se habrá resuelto? O por el contrario Putin le habrá cortado el gas a Europa, recordándole así, como a Napoleón y a Hitler, lo duro que suele ser el invierno ruso.
Mientras tanto, esto es lo que hay: muertos que siguen muriendo, tropas de un lado y del otro que se desplazan y parapetan; parlamentarios futboleros, jefes de estado que se burlan, cambian ironías, se empujan y se amenazan, y dan marcha atrás y vuelven a empezar, sin encontrar nunca la salida.
Ayer también, el severo Alfredo Grieco y Bavio, en un muy lúcito artículo (ver aquí), recordaba -como El Martiyo siempre- las cada vez más y más temibles analogías de este presente europeo, con aquel plácido verano de cien puntuales años atrás.
Y China –a todo esto- busca el avión malayo. ¿Sí?...

* * *

sábado, 15 de marzo de 2014

UCRANIA: LA GUERRA QUE NO SE NOMBRA...



Por mucho que pocos lo adviertan, este humilde blog supo siempre anticipar la evolución de la gran tragedia europea, con la crudeza que requieren los acontecimientos, y una visión mucho más esclarecida que la de los numerosos y fornidos y onerosos equipos de especialistas y analistas de los grandes medios del mundo, que una vez más, como en 1914 y en 1939, se cocinan en sus propios eufemismos por no llamar las cosas por su nombre.   




SU NOMBRE ES GUERRA





“Y no hay nada más terrible que demasiado tarde”
Charles Bukowski


Más lejos de la profecía que del recuerdo, cada vez más cronistas tienden analogías con los días previos a las dos grandes guerras, para explicar mejor –aunque demasiado tarde-, la posibilidad más que posible de una nueva contienda bélica multinacional en territorio europeo. Un recurso que El Martiyo viene utilizando en forma pública hace por lo menos seis años. Cuando quizá todavía no era demasiado tarde.
El propio y sólido Frederick Forsyth, el último 6, desde El País de España, recordaba la trágica ocurrencia que en 1939 tuvieron Gran Bretaña y Francia, cuando le garantizaron su apoyo militar a Polonia en caso de que Hitler la invadiera. “Por desgracia, entre la frontera francesa y la polaca, había un gran obstáculo que se llamaba Alemania. Nuestra promesa no sirvió de nada. Así que, como era lógico, declaramos la guerra a Alemania al instante, con consecuencias desastrosas. Y con grandes similitudes con la situación actual en Ucrania”.
El último jueves, 13 de marzo, los grandes medios de Europa  anunciaban movimientos de tropas rusas. Cinco días antes, el 7 de marzo, exactamente así arrancaba nuestro post La dinámica de lo impensado: “Ya se movilizan tropas…”. Entonces 30 mil soldados –uniformados aunque sin insignias- habían entrado a Crimea desde Rusia. ¿no los vieron, los grandes medios? ¿Por algún motivo esos 30 mil hombres invadiendo un país técnicamente extranjero, no configuraban un “movimiento de tropas”?... En síntesis: ¿Puede ser que un humilde blog unipersonal se anticipe y tanto a los caros y bien nutridos cuerpos de especialistas de los grandes medios del mundo?... Desde nuestros inicios como El Martillo en la comunidad de Clarín blogs, anunciamos una guerra en Europa, que ahora, apenas seis años después de aquél grito, está en marcha. Las tropas se movilizan de un lado y del otro, se oyeron ya los primeros disparos, y poco importan aquí la ceguera o falta de imaginación de los especialistas y analistas internacionales que al igual que en 1914 y 1939, no vieron venir la tremenda hecatombe que rápidamente los barrió del futuro.
Ahora mismo nuestros grandes medios desperdician espacio y personal en minucias coyunturales sin trascendencia histórica. Roces ministeriales, rebotes bursátiles, héroes del deporte y escándalos de vodevile. Perdido en sus páginas internacionales, el rollo ese de Ucrania, como algo lejano, sin público, sin importancia. Así una sencilla ficción, una oportuna reducción para el público masivo, basta y sepulta.
Con simpleza salvaje, los grandes medios nos presentan el conflicto reducido a un comics en blanco y negro. De un lado el villano Vladimir Putin, egocéntrico, autoritario, “loco”; y del otro, el difuso Occidente con su Obama a cuestas y su Siria en llamas; con su Angela Merkel, y su eurozona a la rastra; con su Reino Unido, cada vez más desunido (y más preocupado por Escocia, que por Crimea); y con su Latinoamérica adentro, sin estarlo en realidad. O sea, de un lado el Oso malo del viejo imperialismo soviético resucitado; y de este lado, la esperanza de resucitar un pasado de hemisférica gloria en un mundo que ya no existe. El lector apurado, compra la sencilla dicotomía, y deja hacer, total…
Estados Unidos, el jueves, aterrizó en Polonia doce aviones de combate F16. “En respuesta” a los movimientos militares de Rusia en la región. Claro. En respuesta.
Ese mismo día, Angela Merkel fue más clara que Hitler cuando dijo que no invadiría Polonia: “Si Rusia continúa con su curso de las últimas semanas (...) no sólo volveríamos a ver a nuestros vecinos de Rusia como una amenaza. Y no solo cambiaría la relación de la UE con Rusia. No. Todo esto podría causar masivos daños a Rusia”. Más claro que Hitler.
Mañana será el plebiscito en Crimea para decidir si quiere ser Rusia, o no ser Ucrania. Poco importa. Cualquier resultado servirá para justificar cualquier reacción de cualquiera de los bandos.
Mientras se escriben estas líneas, tropas rusas toman una estación de gas en territorio crimeo, o ucranio, o ruso... ahí, justamente, la discusión. 
Y dos muertos más, en enfrentamientos, en manifestaciones, dos civiles, no cuentan, no valen...  
La palabra “guerra” campea en cada artículo, en cada crónica, en cada noticiero. Pero nadie la enfrenta de frente. Es como un globo que vuela sobre todos y que todos soplan pero nadie agarra. Nadie se anima a llamarla por su nombre. Esperan el nítido enfrentamiento de tropas, el cuerpo a cuerpo, el tanque cuando estalla, los bombardeos, las ruinas, los muertos. Entonces sí, por fin, los grandes medios del mundo anunciarán en cuerpo catástrofe, y entre signos de admiración: ¡EUROPA EN GUERRA!.
Igual que El Martiyo, pero ya demasiado tarde.


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sábado, 8 de marzo de 2014

LAS CHICAS DEL MARTIYO... o el pan nuestro de cada día...



“Las Chicas”
Esta chica asegura que nos puede preparar un lindo pan dulce.
Ni duda cabe.
 

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viernes, 7 de marzo de 2014

UCRANIA, RUSIA Y EE.UU.: RÁPIDOS Y FURIOSOS...

Sin ninguna sorpresa para los lectores de El Martiyo, Ucrania se partió en dos, y las primeras tropas comenzaron a movilizarse, y los primeros disparos ya se oyeron. En simultáneo, apurados políticos y cancilleres procuran la paz entre amenazas mutuas. El domingo 23 avistábamos casi en detalle una escalada así de furiosa aunque no tan rápida.


LA DINÁMICA DE LO IMPENSADO


30.000 soldados, y ninguna insignia.



Ya se movilizan tropas, ya se rompe Ucrania, ya se tensan las relaciones este-oeste, Estados Unidos y Rusia cruzan amenazas, y así el mundo entero descubre que la Guerra Fría nunca había terminado, y que, peor, se recalienta de repente.
Con preocupante precisión, menos de una semana antes, apenas depuesto Víktor Yanukovich, aquí lo avisábamos todo en nuestro post Vocación de abismo.
“En breve los del este serán armados por Rusia, y Estados Unidos armará la otra mitad. Van a dividirse Ucrania, pero para eso antes deben partirla en dos. Romperla. Afganistán cansa, Siria no basta.
Poco tardarán en surgir las guerrillas nacionalistas de un lado y del otro, así como surgió el UÇK en Kosovo, a fin de parar el genocidio albanés financiado por Rusia, y a cambio propiciar el genocidio serbio financiado por Estados Unidos. Millones murieron, pero siempre mueren millones, eso no importa. Un ajedrez salvaje y descomunal anima las noches de los jerarcas tristes.
En simultáneo con las guerrillas, mientras la producción y el comercio de armas elevan sus lucros, aparecerán los políticos que en nombre de la paz justificarán parte del gasto público de las naciones que los mantienen. Los acuerdos serán tan lentos como tarden nuevos conflictos en superar aquél. Todos ganan, menos la gente de siempre, pero esa no importó nunca”, decíamos, avistábamos –ya no avisábamos- el domingo 23 de febrero.
Rápidos y furiosos, en menos de una semana nuestras visiones eran la pura y cruda actualidad.
Ya el jueves 27 grupos armados prorrusos tomaban el palacio de gobierno en Sinferopol, capital de Crimea, mientras Rusia redobla posiciones militares y defensas en su base de Sebastopol, península de Crimea.
El 28 helicópteros rusos invaden el espacio aéreo de Crimea, que todavía era Ucrania; ya no se sabe.
El 1 de marzo, por fin, tropas Rusas entran en Crimea, y la ocupan, y allí están todavía, listas, parapetadas, 30 mil hombres ya.
Inmediatamente, Estados Unidos refuerza militarmente a sus socios de la OTAN en la Europa del este, empezando por Polonia, siempre tan a mano de todas las guerras.
En paralelo frenético los grandes titulares de los diarios del mundo se disparan con dinámica bélica. “Rusia y occidente juegan al límite en Ucrania”; “Crimea desafía a Kiev y proclama su unión a Rusia”; “Estados Unidos refuerza su apoyo militar en los países Bálticos”, “Obama amenaza a Putin”… Hoy consignan los diarios que ya se oyeron los primeros disparos.
Por mucho menos, en 1914, el Imperio Austrohúngaro decidió invadir Serbia, y desató sin pensarlo un dominó de alianzas que detonó por simpatía. Los alemanas decidieron apoyar a sus vecinos, pero Serbia contaba con el respaldo de Rusia, y Rusia entonces era aliado de Francia y Gran Bretaña, y cuando quisieron darse cuenta, la Primera Guerra Mundial había comenzado, alcanzaba el África y la China, y nueve millones de seres humanos marchaban a la muerte.
La Segunda Guerra contiene aún más analogías con el presente. Una potencia, como Alemania, se llevaba puesta Polonia por motivos étnicos, como hoy hace Rusia con Ucrania... Y otra vez las alianzas, la guerra, los muertos.
En ambas contiendas, vale apuntar, pocas semanas antes de sus correspondientes inicios, el mundo, los medios, la gente, hablaban de cualquier otra cosa que de la hecatombe que ya tenían encima.
Pero ninguna guerra estalla de repente. Es el hombre, que no quiere verla sino hasta que siente el calor del fuego cuando te envuelve.
Entonces lo impensado. 
Los muchos muertos.



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viernes, 28 de febrero de 2014

MÁS DE 1000 PALABRAS - HOY: "Sombras de la historia", con Angela Merkel y Benjamin Netanyahu...

El Martiyo Producciones Presenta...


*Más de 1000 Palabras*
(galería de imágenes)

Título:

"Sombras de la historia"

Angela Merkel, canciller alemana,
y Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí.

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domingo, 23 de febrero de 2014

UCRANIA: LA PRESA NO IMPORTA, IMPORTAN LOS CAZADORES…


Desde nuestros inicios la sección Europa en guerra anuncia un inminente conflicto bélico multinacional en territorio europeo. Uno de esos que en su narcisismo centralista ellos mismos suelen catalogar como “guerras mundiales”. 
Como quieran llamarlas, allí está de nuevo. 
La presa hoy es Ucrania, pero eso es lo de menos. La cacería ha comenzado.

VOCACIÓN DE ABISMO







"En el juicio final sólo se pesarán las lágrimas".
Emil Cioran


Ucrania no importa. Su gente, el pueblo, menos. Nunca importaron. Soviéticos y nazis, austrohungaros y otomanos, siempre la invadieron, siempre la saquearon. Tierra de extensas carnicerías, los ucranianos no importaron nunca. Quién se queda con ese pedazo, importa. Poner en movimiento la industria pesada que sólo activa la guerra. Eso, más que nada, importa. Todos motivos inconfesables, y por eso invisibles. 
Ucrania ni siquiera es la protagonista de esta historia, a no ser hasta donde puede la presa protagonizar la caza. Una vez más los cazadores son las estrellas. Estados Unidos y Rusia. Una vez más. Viejos vecinos rabiosos, allí están de nuevo con su alambrado a cuestas, que si dos metros más para allá, que si tres para acá…
El este de Ucrania, casi la mitad del país, habla ruso, y está orgullosa de su pasado soviético. Prefiere a Putin, que a Obama. La otra parte se divide o compone de los ahora llamados pro-europeos, y los seguidores de la Yulia Timochenko (presidenta depuesta y encarcelada en 2008, y liberada ayer), y los indecisos o independientes, y otros partidos menores, y toda la derecha, y repentinas milicias populares, y densos grupos de ultraderecha. En la plaza central de Kiev, chocan todos.
Los del este no están, pero los representaron las fuerzas del (des)orden del presidente Viktor Yanukóvich (destituído ayer). Tres meses de vallas y barricadas, roces y enfrentamientos, suman ya un centenar de muertos y casi seiscientos heridos. No importa.
La presa ha sido atrapada, y las fieras que se la disputan ya la desgarran de muertos por todos lados. El desguace de Ucrania ha comenzado otra vez, como la guerra en Europa que anunciamos siempre.
En breve los del este serán armados por Rusia, y Estados Unidos armará la otra mitad. Van a dividirse Ucrania, pero para eso antes deben partirla en dos. Romperla. Afganistán cansa, Siria no basta.
Poco tardarán en surgir las guerrillas nacionalistas de un lado y del otro, así como surgió el UÇK en Kosovo, a fin de parar el genocidio albanés financiado por Rusia, y a cambio propiciar el genocidio serbio financiado por Estados Unidos. Millones murieron, pero siempre mueren millones, eso no importa. Un ajedrez salvaje y descomunal anima las noches de los jerarcas tristes. 
En simultáneo con las guerrillas, mientras la producción y el comercio de armas elevan sus lucros, aparecerán los políticos que en nombre de la paz justificarán parte del gasto público de las naciones que los mantienen. Los acuerdos serán tan lentos como tarden nuevos conflictos en superar aquel. Todos ganan, menos la gente de siempre, pero esa no importó nunca.
Y sin embargo, aún así, vale apuntarlo, mucha de esa gente de siempre aprovecha estas primaveras sangrientas para encausar sus odios, sus resentimientos, sus frustraciones, y realizarlas. Con la misma derrota, ganan todos.
Imperios y reinos deshechos y contrahechos; países dibujados y desdibujados; etnias cosidas de apuro en naciones que nunca lo serán; recelos, revanchas, rencores; pueblos que nunca que se quisieron, que siempre se pelearon. Europa ha vivido en guerra a lo largo de su larga historia, y los raros intersticios de paz, si bien se los mira, no fueron sino lapsos de agotamiento humanamente lógicos; o distracciones coloniales saqueando otros continentes.
El matrimonio contraído el Día D con los Estados Unidos, allí los tiene, así los lleva, los arrastra por el medio oriente, los embosca en Irak, les siembra de terror sus capitales… y para peor, los recientes días de bonanza ya no son más que un áspero recuerdo vencido. El sueño dorado del euro, era una trampa continental, y cayeron en ella. Por fin despiertos, la realidad alrededor se incendia.
El fuego desatado en Ucrania, se esparcirá. En un año, en dos, antes también. Cada día más nítida, la guerra ya está en Europa. Lo advertimos siempre. No nos jactamos nunca. Hicimos lo que haría cualquiera al ver, de lejos, a un hombre que camina sonámbulo hacia un precipicio. Le gritamos. Pero no despertó.
O sí. Y el abismo era su vocación.

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miércoles, 12 de febrero de 2014

Destellos Ajenos - Hoy: Rodolfo Walsh.

Destellos Ajenos:

“Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni tengan mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores; la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada, cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas”.


Rodolfo Walsh

Destellos Apócrifos - Hoy: Martín Karadajian...

Destellos Apócrifos:



"Hay hombres que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles".



Martín Karadajian

viernes, 31 de enero de 2014

ESCUPIDAS AL CIELO: ACUARELAS PORTEÑAS…



Hasta que enero por fin se llevó de vacaciones a las mayorías porteñas, Buenos Aires no tuvo paz. Calor y cortes de luz, pero además, restorantes abarrotados, estacionamientos llenos, shopings saturados, colas para todo y todo que se acaba, menos la remarcación constante que, sin embargo, no reprime el consumo. 
Misterios de la ciudad de la furia, jamás un estado de bienestar semejante, provocó tanta ira.


ESCUPIDAS AL CIELO




Rabioso, enceguecido por la furia, cuando el contrargentino se queda sin argumentos políticos razonables, desvía su ataque hacia el plano personal. Allí entonces, sin error, El Martiyo escucha siempre la misma sentencia: “hay que esta acá para hablar”, o en su defecto, “vos hablás así porque no estás acá”.
Como ya hemos explicado algunas veces, El Martiyo es un órgano periodístico de verdad libre, de verdad independiente; individual, unipersonal –aún operando desde la primera persona del plural-, y escrito en argentino para argentinos -de cualquier nacionalidad que fueran-, pero escrito fuera de la Argentina. Entonces el contra, nos dice siempre lo mismo: “hay que estar acá para hablar”, sin importar que nadie está en la Argentina, sino siempre y apenas en un puntito de la Argentina; sin considerar tampoco cuánto nos informemos sobre el país, ni cuánto lo vivimos porque allí viven nuestros seres más queridos, y allí siguen estando nuestros bienes materiales, y nuestro trabajo y nuestras deudas, y que fuera del país, además, como santos por pecadores, pagamos el 35 por ciento de impuesto sobre cada peso que gastamos por culpa de los especuladores que al sonar del Clarín corren espantados hacia la fuga de divisas, hacia el suicidio social… una vez más, y van...
“Hay que estar acá para hablar”, sin embargo, tampoco le impide al contrargentino hablar de países que ni siquiera ha visitado un fin de semana, pero que siempre y por supuesto serán mejores que la Argentina, “más adelantados”, y “más civilizados”... “Hay que estar acá para hablar, supone, además, que basta una ubicación geográfica para comprenderlo todo. La economía mundial, su política, el mundo, y sus detalles.
“De lejos dicen que se ve más claro”, cantaba Serrat, pero igual agarramos y fuimos allá para poder hablar acá. Aterrizamos en Buenos Aires poco antes de navidad, y 40 días después de cruzarla por todos lados, recorrerla, observarla, circundarla, disfrutarla y sufrirla, nos volvimos con el eterno asombro que provoca ese pueblo tan extraño, el pueblo que, después de todo, votó dos veces a Fernando de la Rua, ¡una para presidente!...
Hasta que enero se llevó a las mayorías porteñas de vacaciones, éstas avanzaban sobre los comercios con una dinámica muy parecida al pánico; saturaban restorantes, agotagan stocks, encarecían por demanda cualquier oferta, y se empastaban en las avenidas, en autos, en bondis o a pie, una masa compacta, densa, hirviente, se derramaba sobre las calles, y las cubría. Eso vimos.
Vimos una ciudad colapsada por sí misma. El verano impío, los cortes de luz y sus cortes de calles, desvíos imprevistos, embotellamientos, puteadas, estacionamientos que se desbordan, interminables colas en grandes supermercados sin embargo insuficientes, los pasajes que se agotan para todas partes, como el lechón y los pollos, y la mejor carne del mundo, y aún así, o por lo tanto, una puteada en cada boca. Como si se tratara del condenado éxito con que nos amenazaba Duhalde. Eso vimos.
Un porteño muy nervioso, y muy gordo, vimos. Que se queja con una mano, y consume con la otra. Y no escuchamos argumentos, escuchamos agravios. No había gratitud. Ni a Dios, ni a nada. Reclamos, había, rezongos, el temblor de una injusticia en cada voz… Y más agravios, más insultos, desprecios. Ningún equilibrio. Odio. Un odio como tal irracional.
En las mesas esplendía el bienestar vuelto manjares y abundancia. Las mejores carnes, los mejores vinos, el buen pan, achuras, ensaladas de todos los colores, la Argentina al palo. Nunca como ahora Buenos Aires parecía un país aparte. Un mundo aparte.
En Europa mientras tanto el precio de la calefacción se ha vuelto imposible para grandes franjas de sus clases medias, que tiritan de hambre frente a las ollas populares, ahogados en deudas, cocinados en la recesión y la desocupación. Eso al porteño no le importa. No vale el mundo, a no ser cuando no hay cómo explicar el crecimiento y entonces cantan aquel hit de Magnetto Record´s “Vientos de cola”. Ahí sí. Ahora no. Ahora el mundo, la Europa que crecieron adorando, los mismos Estados Unidos que se murieron y aún los guía -como el Flaco Abel del tango-, nada de eso importa nada, ahora... Todo es un desastre, rebuzna el contrargentino con la boca llena, y se va de vacaciones.
A viva voz y en plena vigilia, como si estuviera despierto, sueña con que “este gobierno no llega al 2015”. No sabe con qué reemplazarlo, ni le importa. Y jura que ya no lee Clarín, pero lo repite sin errores. 
El odio que han desarrollado por Cristina, insumirá mucha literatura en los años y décadas por venir, cruzará este siglo, incluso, costará explicarlo. La salud presidencial les inspira más de una fantasía tétrica, que ella desbarata con sus apariciones puntuales, estelares, que más odio desata entre los odiadores… ya no hay regreso. Algo de ese odio los regocija. 
Y no pueden ni precisan explicarlo. Les basta en sí mismo. 
Surge de las profundidades más insondables de esa ciudad siempre a contramano del país; del viejo puerto que todavía se sueña un desprendimiento de las Europas, y de ese pueblo tan extraño, que en plena pascua de la abundancia, llueve de abajo para arriba en escupidas imperdonables. 

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domingo, 19 de enero de 2014

DIEZ CONSEJOS PRÁCTICOS PARA LEER LOS DIARIOS, revistas y afines...

DECÁLOGO DEL LECTOR AVIVADO


  1. Antes que los titulares de un medio, lea siempre sus avisos. Si tiene Internet a mano, puede mejor informarse sobre la composición societaria del medio, lo cual le dará sin error su orientación política.
  2. Distinga así fuera en un rápido giro o adjetivo la opinión o el vaticinio, de lo que es información concreta.
  3. Ante cada información concreta, intente establecer la fuente citada, y revise si dicha fuente está de alguna forma asociada o enfrentada –política o económicamente- al medio que habla, o al hecho que se comenta. Si no consigue precisar la fuente, dude de la veracidad de esa información.
  4. No fije en su mente como “información”, rumores, suposiciones y/o chismes. Cuando se tope con expresiones como “fuentes allegadas”, “un funcionario cercano”, o cosas así, considérelas como lo que son: rumores, especulaciones, chismes, etc.
  5. Esté atento a cada potencial: habría, diría, sería, podría, etc. La falsa información, la intencionalidad política, lo que en periodismo se llama “carne podrida”, suele envolverse así.
  6. Separe como la paja del trigo lo que son puras especulaciones subjetivas del autor de la nota, tipo “fulano querría”, “mengano piensa que”, “zutano intentaría”, etc. Nunca olvide que el cronista periodístico no es un narrador omnisciente que habita la mente de sus personajes. Nada que ver.
  7. La objetividad de un medio será siempre imposible, pero su coherencia no. Si saludan en un funcionario la misma actitud que critican en otro, es claro que están haciendo negocios, no periodismo.
  8. Nunca deje de sopesar en sus conclusiones, ante cada cosa que se dice, cuánto se calla con respecto al mismo tema. En los silencios de los medios, muchas veces, queda atrapada la verdad.
  9. Cuando una frase, enfoque o razonamiento se repite sistemáticamente en distintos articulistas de un mismo medio, o de medios asociados, no descarte la posibilidad de una campaña de prensa decidida más arriba, mucho más arriba del autor del artículo.
  10. Mantenga presente siempre el comportamiento histórico de cada medio en los distintos momentos del país. Y recuerde: especialmente en la Argentina, cuanto mayor es la trayectoria, más sospechoso es el medio. Una historia como la nuestra no se atraviesa impunemente.

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